Cosas de la vida

Querido hijo:

Hoy, dice el calendario, es el día de la Epifanía del Señor, todos lo reconocen más como el día de Reyes.

¿Pero que es eso?

Antes de la llegada de Jesús a vivir con nosotros, los hombres vivían sin esperanza alabando a un Dios que no conocían y hasta parecía muy duro. Pero Jesús ha venido y con su gran luz amaneció sobre todos la alegría y la paz, la felicidad y el amor.
Es decir que hoy celebramos que Jesús vino a salvarnos.
Epifanía quiere decir “manifestación”, iluminación, entonces festejamos que Dios se ha manifestado a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra porque Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a sacarnos a todos de la desesperanza y la oscuridad.
Si hablamos de historia, te cuento que esta fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente que tenían que ver con el solsticio de invierno. Celebramos como te decía, que ese día se produce la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios (otros los llaman Reyes Magos, la verdad es que eran hombres estudiosos, que representaban a otras religiones que existían en aquel momento, por eso lo de “magos” y con buena posición económica, por eso lo de “reyes”) que vinieron de Oriente a adorarlo.

Ya vimos como el día del nacimiento, los pastores, gente sencilla y sin conocimientos, van a adorarlo porque un Ángel se les aparece y les anuncia que Jesús a nacido. Hoy vemos como gente de conocimiento, también llega a adorar a Dios, habiéndolo descubierto desde sus estudios, es decir que ya sea por la Fe (Dios me habló y le creo), o por la razón (lo busco constante y sinceramente). La Verdad se nos revela y podemos encontrarla.

Te dejo un pequeño verso para el final.

El camello se pinchó
con un cardo del camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar
fue a… repostar,
más allá del quinto pino…
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su “Longinos”.
-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!.
-Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.
El camello cojeando,
más medio muerto que vivo,
va, despeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-¡Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido!.
A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
-No quiero oro ni incienso
ni estos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero,
le quiero -repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos,
mientras el camello echado,
le hace cosquillas al Niño.
Gloria Fuertes
(1918-1998)

Te quiere, tu futuro padre. 6-1-09

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Una respuesta a “Cosas de la vida

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