Cosas de la vida

Querido hijo:

Hoy quiero hacer un alto en lo que veníamos charlando. Es que ordenando algunas cosas encontré en el baúl de los recuerdos un viejo diario, en el que aparecía publicado un pequeño cuentito que escribí para un concurso que gané, por allá cuando tenía unos ocho años. Y la verdad, aunque me dio un no se que raro, me tenté de contartelo. El dibujo que está debajo, también lo hice en aquel momento para acompañar el texto.

Aquí va entonces:

El Oso Polo

Había una vez un oso que se llamaba Polo.

El tenía un monopatín y se iba muy lejos. Su madre le decía: -No te vayas lejos.

Pero él no le hacía caso. Y un día, él se fue muy lejos y luego no supo cómo volver; se encontró en el campo y durmió toda la noche allí.

Al llegar la mañana se puso a buscar su casa. Cuando la encontró, su madre lo retó y desde entonces no se fue más, pero empezó a andar muy rápido, muy rápido y su madre le dijo:

-No corras hijo.

Un día pusieron un circo muy cerca de su casa, y él se acostumbró a ir. En uno de esos días, el osito Polo se encontraba jugando muy cerca del circo, en una plaza, con su monopatín.

Fue allí que vio unos hombres en zancos. Entonces, el osito quiso hacer lo mismo y al probárselo ¡paf! se cayó.

Cuando llegó a su casa estaba todo lastimado, y tuvo que ir al médico quien le recetó unos remedios.

Desde entonces hizo lo que su madre le aconsejaba.

Fin

Te Quiere, tu futuro padre. 16-01-09

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