Conversando (I Parte)

Para comenzar una anécdota.
Un buen hombre le reclamaba por la noche al Señor:
¿Porqué, Señor, no me escuchas si cada noche te hablo?
¿Por qué, Señor, no me atiendes cuando  a cada momento te pido?
¿Por qué, Señor, no te veo, si oro constantemente?
"En esta noche, Señor, hablo y hablo contigo, pero no siento tu presencia, ¿por qué, Señor, no me tomas en cuenta?"
Entonces Dios le contestó:
"Cada noche escucho tu clamor, cada noche trato de atenderte, cada noche trato de hacerme ver delante de ti, y quisiera cumplir tus deseos. Pero me hablas y pides muchas cosas, las cuales escucho con atención… Sin embargo cuando terminas de agradecer y de pedir lo que necesitas, terminas tu oración sin darme oportunidad de hablar"
Una conversación es un dialogo entre dos.
Muchas veces hablamos con Dios, pero no nos damos un tiempo para escuchar su voz.
¿Alguna vez trataste de hablar con alguien que no te deja decir ni siquiera una sola palabra?
Pues bien, Dios quiere hacernos escuchar su voz y para eso necesita que le des la oportunidad de hacerlo, y solo entonces, al escuchar su voz y guardar silencio por un momento, tu oración será completa y Dios cumplirá su promesa de darte todo aquello que pidas con FE.
 
Extracto de Conversando con el Señor del Semanario Cristo Hoy nro 795.
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