¿Y si Jesús volviera hoy?

El  Evangelio de hoy jueves 5 de noviembre es según San Lucas 15, 1-10

Comienza diciendo: "Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo, pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos"

La lectura sigue con la hermosa respuesta de Jesús sobre la oveja perdida y la moneda perdida.

Pero el comentario de la Liturgia cotidiana (la breve homilía podría decir) gira sobre la primera parte y dice: "Imaginemos que Jesús vuelve hoy a la tierra y elige algunas casas para ir a comer. Y esas casas no sean de buenas catequistas, colaboradores de la iglesia o un sacerdote, sino las casas de coimeros y estafadores. ¿cual sería nuestra reacción?

Ante esta pregunta mi primera reacción fue, lógicamente lo entendería porque eso es lo que hizo siempre, y es lo que debe hacer "… vengo por los enfermos…" dirá en otro pasaje. Pero hoy quería llegar más allá y seguí dando vueltas sobre la idea.

Así me pregunté ¿y si no viniera a comer? ¿y si viniera a otra cosa o de otra manera? ¿cual sería hoy su forma de venir?

Entonces surgió la imagen de tanta gente que va a pedir un milagro o una curación a diferentes lugares como San Nicolas, el padre Ignacio Peries, a la Virgen en Salta y tantos lugares y me dí cuenta que hoy no solo Jesús, sino también María viene a diario en cada uno de aquellos que son sanados y/o reconfortados. y al retomar el Evangelio, sin juzgar a nadie puedo imaginar o ver que vuelve a darse muchas veces esto. ¿Cuantas veces se ve a personas como las que mencionaba la liturgia -catequistas, gente de la iglesia, etc.- que no recibe aquello que fue a pedir o que no le llega aquello que hace tiempo pide y a la par cuanta gente que uno considera alejada de Dios, si lo recibe?

En el momento que surgió esta imagen y pregunta en mi mente, me sentí como el hermano mayor de la parábola del Hijo Prodigo "…siempre estuve aquí a tu lado y sin embargo…"

¡¡¡Perdón Señor!!! ¡¡¡Perdón!!!

Y mientras me daba cuenta de eso recordé que ya me lo había dicho en la primera lectura "…¿con que derecho juzgas a tu hermano?…"

Pero eso no fue suficiente, al volver sobre esos pasos, leo que hoy la lectura de la carta a los Romanos por el Apóstol San Pablo comienza diciendo "Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor…" y tal vez sea idea mía, pero a mí me pareció escuchar una voz que me decía: "Creí que al no darte algo, a vos que estas cerca mío, lo entenderías. En cambio, él que esta lejos, debo traerlo y darle otra oportunidad, todo lo que tengo es tuyo, alégrate y entra a festejar, porque tu hermano estaba perdido y lo hemos encontrado"

 

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