Visita de Don Bosco a Rosario – 6 de Octubre

Ya pasados unos días, creo que es momento de escribir algo sobre la experiencia de haber estado junto a Don Bosco.

Antes de comenzar debería decir que no soy salesiano de nacimiento y eso hace que mi cercanía a Don Bosco no sea la misma que la de alguien que ha sido desde siempre salesiano y ha pasado por sus movimientos a lo largo de su vida. Sin embargo, si puedo decir que soy salesiano por adopción  antes que por elección y eso me llena de orgullo pero también de una carga y cercanía a Juan Bosco diferente de la de muchos.

Es que no puedo dejar de recordar que pertenezco a esta comunidad desde hace apenas tres años y porque el padre Carlos me invitó a formar parte de la catequesis justo en el momento en que me preguntaba que hacer con mis estudios de catequesis y sin que él lo supiera, ni me conociera. Esto me hace sentir el verdadero llamado de Dios hacia la catequesis y en forma particular de San Juan Bosco a ejercerlo entre los suyos.

En estos tres años viví cosas muy especiales que nunca voy a olvidar, como la Beatificación de Ceferino, el poder vivir y ser parte del camino que los niños van haciendo hasta recibir la primera comunión, pero nada se puede igualar con el hecho de haber estado junto a Don Bosco.

Desde el día que toco suelo argentino allá en Tierra del Fuego comencé a seguir su recorrido día a día gracias a un cronograma que me acercara el sitio http://www.encaminocondonbosco.com.ar, para poder estar más cerca y poder compartir esta vivencia cree un espacio en http://www.facebook.com en el que ir volcando todo lo que iba sucediendo pero además poder escuchar de aquellos que lo iban viviendo como era esa experiencia que jamás imagine vivir; y que tuvo en lo personal el detalle final de haber llegado un día después de mi cumpleaños, a la parroquia y el mismo día de mi cumpleaños a la ciudad.

Conforme los días pasaban y se acercaba el momento de su llegada a nuestra parroquia, las expectativas crecían y el fervor iba creciendo en todos los rincones no solo de la parroquia, sino también del colegio y del barrio que se vió inundado de carteles anunciando la llegada de nuestro Santo, padre, maestro y fundador.

Entre los preparativos uno de los que más de cerca me tocó vivir y que quiero compartir es la creación del “cabezudo” con la imagen de Don Bosco.

La idea fue del padre Carlos que nos lo propuso en una de las reuniones de catequesis unos meses antes de la llegada. Como años anteriores habíamos conseguido una artesana que nos hiciera unos títeres en papel mashe, nuestro primer intento fue localizar a la misma artesana para que lo realizara, todos los catequistas colaboraron buscando en las ferias de la ciudad a la artesana según la descripción que les pudimos dar. Como nunca pudimos encontrarla, consultamos con otras pero los costos eran muy elevados, asique por momentos pensamos que sería imposible realizarlo. Faltando menos de un mes para la llegada, recordé a una compañera de Gaby en el curso de evangelización, que era artesana y le propusimos si se animaba a hacerlo o ayudarnos a armarlo. Dado que teníamos poco tiempo y horarios muy complicados, ella venía a casa por las tardes y se quedaba hasta la noche dos veces a la semana para armarlo (quiero resaltar aquí que ella vive en Granadero Baigorria y con un bebe que cuidar no le es fácil trasladarse).

El día anterior a que comenzaran a prepararlo, estando en el centro Gabriela me pidió por teléfono que comprara algunos de los materiales que faltaban. Fui a una de las ferreterías que siempre voy en calle San Lorenzo y San Martín y compré casi todo menos la espátula y el enduido porque los iba a comprar en una pinturería. Cuando voy a la pinturería que está sobre la otra esquina de San Lorenzo y Sarmiento el precio no me pareció bueno y decidí comprarlo cerca de casa para no cargar tanto, así seguí caminando por San Lorenzo hacia Corrientes, pero al cruzar Sarmiento paso por otra ferretería que a veces suelo comprar y decido preguntar por las cosas que me faltaban y las compro, cuando ya casi salía, recuerdo que todavía me falta el papel de diario y le pregunto al ferretero si sabe donde puedo conseguir diario usado.

El me pregunta si necesito mucho, le explico que en realidad no tengo mucha idea y que todo lo que pueda conseguir me va a venir bien.

Me dice que me puede dar, aunque es diario de la ciudad de Funes, yo le digo que no interesa porque es para armar un cabezudo y me trae una pila de diarios suficientemente grande como para poder armarlo.

Al día siguiente puestas Carolina y Gabriela a armarlo, inflan el globo y comienzan a cortar el diario y pegarlo. ¡Cuan grande! fue la sorpresa a los minutos de estar pegando los recortes, al descubrir que muchos pedazos tenían publicidades con el logo de “encaminoconDonBosco”, imágenes de Don Bosco, partes de su vida y muchas cosas más sobre los salesianos. Luego investigamos un poco y lo que pasó es que ese diario que me diera el ferretero se llama “La verdad funense” y entre sus editores hay una persona salesiana, que se dedica a evangelizar desde el diario.

El armado de la imagen no fue sencillo y llevó días de paciencia porque con un clima muy húmedo, el pegamento  primero y el enduido después, nunca se secaban.

Entre medio, Carolina, tubo a toda su familia enferma de gripe, incluido el bebe. Llegó al punto de llevarse todo a su casa para seguir trabajando sola porque los tiempos no alcanzaban y ella no podía viajar.

El domingo anterior a la llegada de Don Bosco lo trajo casi terminado, solo faltaban, las manos, unir la cabeza con la ropa y el palo que lo soportaba desde el cuello, tarea que me tocó realizar y que no puedo negar, Don Bosco me fue orientando porque no tenía idea como hacerlo.

Para cerrar esta parte antes de pasar a la visita, quiero contar que unas semanas después usando restos del pegamento para otras cosas; un pegamento que Gabriela compró en una librería de calle San Luis; descubrimos con sorpresa que el pegamento lleva el nombre de “La Fe”.

Estuve hasta cerca del medio día del martes (día que llegaba San Juan Bosco) armando la parte del sostén, asique me fue imposible estar en su llegada a la parroquia que fue según me contaron y por las fotos, por demás de emotiva.

Apenas terminé, corrí a la parroquia para estar junto a Don Bosco. Varias cuadras antes de llegar podía escucharse la música y la alegría se sentía en el aire del barrio. Al llegar, la parroquia nueva estaba colmada de chicos, no solo del colegio sino también del colegio Obispo Boneo, de la comunidad Orionista que se habían acercado junto a su párroco para participar de la visita.

¡Que alegría me dió ver como las comunidades se juntan a compartir! y más aún en el caso de esta comunidad que le es tan cercana a Don Bosco, y de la que alguna vez fuí alumno.

Fue hermoso y emocionante ver y estar al lado del párroco de esa comunidad, sentados en silencio, casi escondidos detrás de la urna de Don Bosco, teniendo un momento de reflexión en una intimidad que me llevaron al Oratorio en Turín.

Luego, ver las diferentes representaciones de los chicos que mostraban fragmentos de la vida y las ideas que San Juan Bosco nos dejó para contagiarme de una alegría tan única y emotiva como es la del padre Raimundo, me llenaron el corazón de una forma que es imposible explicar en palabras.

Me volví a casa y después de comer algo volvimos junto a Gabriela que consiguió permiso en el trabajo para poder estar.

Unos minutos después que llegáramos pudimos acompañar a Don Bosco hasta la Vicaria Sagrado Corazón en pleno Barrio Ludueña. Las carencias en ese barrio se notan a simple vista y ni por un instante dude que Juan Bosco se sentía más en casa que nunca. Ver esos chicos participando junto a él de bailes, cantos, historias, me trajo a la memoria tantas cosas que leí de su vida que me parecía estar viviéndolas. Hablar con chicos que uno ve que podrían estar en la calle y que se les nota la alegría y la necesidad de estar ahí porque se sienten a gusto, no me dejó ninguna duda de que esa Vicaria es un Valdoco en Rosario, casi podía imaginar a Juan Bosco saltando de su urna para abrazar y bailar con cada uno de esos chicos.

Mientras la fiesta seguía nos volvimos a casa para prepararnos para la parte más emotiva de toda esta fiesta, si es que hay una parte más emotiva que otra.

Llevar el cabezudo desde casa  hasta la parroquia caminando no fue sencillo; teníamos miedo que se rompa antes de llegar asique lo llevamos con mucho cuidado y sin levantarlo, pero Don Bosco ya lo había fortificado más de lo que nos imaginábamos y estoy seguro que a su manera fue evangelizando en el camino con todos los que nos veían, era como si les sonriera y los invitara a ir a visitarlo en la parroquia. Recuerdo por ejemplo un grupo de chicos que les gustó y nos siguieron  una cuadra preguntándonos a donde lo llevavamos y lo miraban felices y querían seguirnos hasta la parroquia sin ir a avisar a sus casas.

Una vez llegados, la parroquia nueva era un gigantesco hormiguero de personas, chicos y grandes que iban y venían hacia todos lados nerviosos y expectantes ante en regreso de Don Bosco desde el barrio Ludueña. La banda de los Ex Exploradores ubicada en la explanada de ingreso, sonaba los acordes de “Ahí viene Don Bosco” invitando al barrio a unirse en el festejo.

El cabezudo ya en alto esperaba junto a ellos acompañando a los chicos de la catequesis que formaban un cordón abriendo paso para que nuestro visitante pudiera pasar cómodo.

Los flashes y filmadoras no paraban de ir y venir hasta que Don Bosco apareció bajando de la Trafic que lo trasladaba. El tiempo pareció detenerse y volverse más lento, los corazones sonaban más fuerte que el bombo de la banda golpeando los pechos de todos los presentes, podía verse rostros llenos de lágrimas emocionadas, otros que aplaudían y cantaban mientras Juan Bosco solemne y sonriente pasaba ingresando al templo que vestido de alegría le daba la bienvenida.

La Misa estuvo cargada de momentos únicos e irrepetibles como cada Misa que se celebra en cualquier parte del mundo. Desde la tontería de ver al cabezudo terminado y con sus brazos extendidos junto a Don Bosco, hasta haber recibido a Jesús en comunión junto a él, como si Don Bosco mismo me lo estuviese ofreciendo. Pasando por la alegría de ver a los chicos de la catequesis sentados participando de esa celebración, a cada uno de nuestros pastores recibiendo un recordatorio, ver las ofrendas preparadas por cada movimiento y ofrecidas a San Juan Bosco por esos chicos que él tanto amó.

Ver como el padre Jorge, siempre tan cercano a los jóvenes, antepuso el deber de confesar a todos aquellos que lo necesitaran, tal y como el mismo Juan Bosco lo hacía, a estar disfrutando de la celebración y hasta perderse el momento de recibir su recordatorio, hace sentir cuan comprometidos están todos ellos con la Iglesia y con cada uno de nosotros.

Al finalizar la celebración, para dar inicio a la fiesta salesiana, se prepararon una batería de fuegos artificiales  que pintaron el cielo e iluminaron todo el barrio que seguía desfilando ante la urna para compartir un instante junto al santo del que escucharon toda su vida y que ahora nos visitaba.

La banda instalada en una parte del patio deleitaba a grandes y chicos mientras en el otro patio ya se servía choripan y jugo para todos los chicos y adolescentes que ni bien tenían el suyo corrian devuelta para seguir escuchando y viendola tocar.

Unos minutos más tarde otro grupo de adolescentes, formado por alumnos y parte de los movimientos parroquiales habían armado un fogón con leños de casi dos metros de alto y mientras lo iban encendiendo junto al cabezudo, vestidos de payaso animaban a todos los que se iban acercando.

La fiesta continuó con juegos y canciones hasta cerca de la una de la madrugada en que Don Bosco debió iniciar su partida rumbo a la ciudad de San Nicolas.

Su presencia física vuelve a faltar desde aquel momento pero nos dejó su espíritu gravado en el alma y el corazón.

Nadie que halla participado en cualquiera de los eventos que se hicieron dice o muestra lo contrario.

Ahora ya no lo conocemos por foto, ahora hemos estado con él, tal y como él mismo lo soñó.

No solo sus promesas se siguen cumpliendo, también sus sueños lo hacen. No dejemos de seguir adelante, que con su guía llegaremos un día a estar todos juntos en la fiesta más grande e interminable que se pueda vivir, con sus ideales en nosotros, esa fiesta puede comenzar aquí para muchos, sigamos en camino, renovados y firmes en la marcha.

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2 Respuestas a “Visita de Don Bosco a Rosario – 6 de Octubre

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