De visita por otro país

Un día, viajando por el mundo, me encontré en un país donde la mayoría de las personas caminaban en fila india una tras otra en grupos de varias personas.

-¿Qué extraño? –pensé en aquel momento cuando lo noté.

Detuve a alguien del lugar y traté sin éxito que me explicara cual era la razón para que lo hicieran. De hecho, no solo no pudo explicarme, sino que además aunque hablábamos el mismo idioma, pareció no comprenderme y me dejó sin respuesta, a la vez que corría para no perder la fila que venía siguiendo.

Así estuve observando durante varios días el comportamiento de aquellas personas, y en otro momento pude notar que todas ellas llevaban dos bolsas, una al frente y la otra atrás. Eso me llevó a pensar que se dedicarían a cargar algún tipo de mercadería llevándola de un lugar a otro. Me dispuse a seguirlas pero solo logré cansarme mucho y comprobar que la carga no era mercadería que trasladaran.

Mi siguiente observación llamó más aún mi atención y sorpresa, porque muchas de las personas que hacían esto tenían un comportamiento más extraño, cada tanto cuando el de adelante tiraba algo al piso, el que venía detrás volvía a cargárselo en la bolsa que llevaban en la espalda y en más de una ocasión, hasta era más grande lo que cargaba de lo que había caído.

Llevaba ya semanas viendo todo este ritual diario hasta que un día dí con un anciano sabio que se puso a explicarme lo que pasaba.

-Observa detenidamente -me dijo

Todas las personas que van en fila, llevan la mirada fija en sus propios pechos observando el contenido de lo que llevan en la bolsa de adelante.

-¡Es cierto! –dije sorprendido ¿Por qué? –pregunte sin comprender aún.

-Es que en esa bolsa cada uno lleva guardado sus propias cualidades y todos están enamorados de sus virtudes. Pero solo quitan la mirada de ellas en un momento.

¿Sabes cuál es ese momento? –preguntó

-Creo que el momento es cuando a los otros se les cae algo –le dije en respuesta – Pero no logro distinguir qué cosa es la que se les cae –le seguí diciendo

-Pues lo que a todos se les cae, son los defectos y es en ese momento que otro se da cuenta y quita la vista de sus propias virtudes.

Al notar el defecto del otro, lo levantan y lo ponen dentro de la bolsa que llevan a la espalda, de esa forma, cada vez que alguien intenta liberarse de un error o que se les nota, el otro se los vuelve a poner para que lo sigan cargando.

-Es decir- dije pensando en voz alta- es fácil ver los errores de quien tenemos delante, pero nunca nos detenemos a mirar los que llevamos como carga en nuestras espaldas.

-Muy buena apreciación –me contestó el sabio

Pues ahora ve por el mundo y cambia tu actitud al observar a la gente, recuerda que tu bolsa en la espalda siempre está cargada y que de nada sirve llenar la bolsa del que tienes delante si primero no vacías la tuya.

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