Gracias por siempre venir a buscarme

Ayúdame a salvar almas, pero primero la tuya, hoy recordé esta frase de Don Bosco.

Señor, hoy vuelves a hablarme del pecado, de cómo te sientes cuando me alejo de ti, también me hablas de la alegría que sientes al reencontrarme.

Señor, siempre quiero ser oveja de tu rebaño y ayudar a otras a que se acerquen porque no hay mejor pastor que aquel que nos conoce a cada uno.

Hace unos meses una niña de la catequesis se me acercó y me dijo:

-Yo te quiero mucho

Perdón por que muchas veces me porto mal, no lo hago apropósito

Hoy que lo recuerdo, me vuelvo a conmover tanto como en aquel momento, porque muchas veces yo soy peor que esa niña, y sin embargo, en más de una ocasión no he tenido el corazón de ella para acercarme a ti de la misma manera. Vuelvo a comprender aquella frase de tener actitud de niños para entrar en tu Reino. Pero también veo como otras ovejas del rebaño me ayudan a no apartarme.

También recuerdo a Fray Nelson que en una de sus homilías mostraba la historia de la Biblia y decía algo así, fíjense como todo es un ciclo constante desde Adán y Eva:

– Dios viene en mi ayuda

– Soluciona mi problema, ya estoy bien

– Me aparto de Él

– Caigo en desgracia

– Clamo por su ayuda

– Y otra vez vuelve a comenzar…

Entonces sé perfectamente que mientras estemos en este mundo, nos será imposible no caer en pecado, pero: Por favor que no deje de dolerme y arrepentirme cada vez que lo hago. Que el hecho de saber que caeré no me haga indolente y pecador porque “total es imposible no cometer pecados”. Porque aún de pequeñas gotas esta hecho el océano, entonces si me permito aquellas imperfecciones que parecen insignificantes, pronto estaré ahogado en un mar descontrolado.

Hace varios años ya, me mostraste la vida de San Agustín y me dijiste: “No importa cual haya sido tu pasado, puedes cambiar y llegar a ser santo”, sé cuán lejos estoy aún de eso; que nunca olvide como debes salir a buscarme.

Que en esta navidad, cuando nazcas recuerde que vienes a buscarme, que traes para mí sacramentos, enseñanzas y todo lo que me hace falta para ser más fuerte en mí caminar diario hacia la casa del Padre y que ese camino, nunca lo hago solo, tú eres mi pastor y siempre me acompañas y además quieres que te ayude a juntar un rebaño.

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