Las formas de ver las cosas

Me resulta curioso como las personas solemos tener diferentes formas de ver una misma cosa. Es decir, muchas veces se dan situaciones, que para algunos puede ser una tontería y para otros algo clave en su vida, para unos puede ser algo intranscendente y para otros cosas de Dios y hasta el opuesto, cosas del coludo… Ya he escrito varias veces sobre lo que para mí son diosidencias y seguramente no voy a cansarme de hacerlo en la medida que me siga sucediendo. Pero en este caso voy a tomar otro camino.

La liturgia de hoy comienza con una antífona que dice: “El pueblo que caminaba en las tinieblas, ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad, ha brillado una luz” Es claro que esa luz es Jesús que acaba de nacer, pero es igual de claro que no para todos en aquel momento y tampoco hoy, Jesús es la luz que saca al pueblo y a cada uno de la oscuridad; para muchos, como para mí, no quedan dudas de que es el Hijo de Dios, pero para otros han llegado a llamarlo enviado del diablo (San Mateo 12, 24). Luego en el Evangelio la lectura de hoy es un texto que me gusta mucho (San Juan 1, 43-51) es el texto donde Jesús se encuentra con Natanael, he escuchado muchas explicaciones sobre a qué se refería Jesús cuando le dice: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera” y aunque seguramente alguna de ellas puede ser muy exacta, me gusta imaginar que Natanael habrá estado un momento antes que llegara Felipe, orando bajo la higuera y pidiendo a Dios la posibilidad de encontrarse con Él, y bueno, aquello era una respuesta inequívoca a su oración.

 Ayer contaba que María Auxiliadora “se encargó” de hacernos saber que nos acompañaba en el viaje, cosas aún más grandes que esas están ocurriendo en estos días a mi alrededor, pero aún no puedo contarlas pero sin dudas veo en cada una de ellas la mano de Dios tejiendo vidas, la mía y la de otros y me alegra sobre manera pero también no deja de preocuparme porque veo como otros a esas cosas las ven diferentes y me gustaría poder mostrarles lo que veo aunque no puedo. Y resalto esto último quisiera “mostrarles” solamente, porque cada uno es dueño de sus ideas y destino y nadie puede creerse dueño de la verdad y en nombre de eso obligar a cambiar al otro.

Entonces por ahora, mi primer propósito para este año, como Natanael, me quedaré a tu lado Señor, bien juntito tratando de escuchar cada una de tus palabras y reflexionar en un pequeño párrafo de la vida de San Francisco de Sales que estoy leyendo gracias a un regalo de Juan, el párrafo dice: “Se preocupa también de organizar en la diócesis la catequesis de los niños. Disfruta dándola cada semana. Los niños se sienten a gusto con el Obispo; lo quieren y le rodean por todas partes, incluso cuando va por la calle. Sus se inquietan y quieren alejarlos pero Francisco les recuerda con una sonrisa que Jesucristo reprendió a los apóstoles por lo mismo… Un día sorprende a su madre, al fondo de la iglesia escuchando su lección de catecismo. Al terminar le dice que por qué va, que le distrae al verla, cuando es de ella misma de quien ha aprendido esas verdades. Madame de Boisy le responde que ella le enseñó la letra pero es ahora cuando está entendiendo su significado.”

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