Hoy Dios nos habla a todos personalmente

 Hace varios años, escuchaba o leía a alguien decir que Dios le hablaba, y descartando aquellas personas consideradas videntes, pensaba que mentía; luego lo escuchaba decir a tantos que comencé a preguntarles: ¿Cómo lo escuchan? ¿Cómo saben que es Dios? ¿Cómo puedo hacerlo yo también? Y la respuesta si es que la había, solía ser siempre la misma, debes prestar más atención, tienes que aprender a orar.

Así me embarqué en la lectura de muchos autores que enseñaban a orar, busqué en diferentes direcciones como escuchar a Dios –no solo religiosas, jaja que loco ¿no?- y poco más, poco menos siempre sucedió lo mismo: nada…

Es que siempre busqué en la dirección equivocada, buscaba escuchar con el oído, ver con los ojos, lograr que mis sentidos me mostraran algo que en realidad ellos no podían captar. Pero es cien por ciento cierto, “El que busca encuentra”, tanta búsqueda no fue en vano, todas las lecturas, oraciones y cada una de sus formas de búsqueda fueron abriendo mis sentidos y sobre todo mi corazón para comenzar a escuchar y ver a ese Dios que me hablaba y me buscaba antes que yo a Él y no me daba cuenta. Ahora es claro para mí que a diario va dejando rastros para que lo siga, solo debo estar atento y dispuesto a escucharlo, a seguirlo, y así hoy también puedo decir: Dios me habla, Dios TE habla. Pero voy a tratar de ser más claro con algunos ejemplos para no caer en  lo mismo que aquellos a quienes escuchaba decirlo y no les comprendía.

Ya he contado, creo que en más de una ocasión como fue que terminé siendo catequista, no voy a volver a contarlo para no ser reiterativo, podrías buscarlo en el blog si quieres, (haz clic aquí si quieras ver una de las notas Regalos de la vida) esa situación como otras que he llamado “Diosidencias” son una de las formas que Dios tiene para hablarme y tal vez también para hablarte, solo es necesario que te pongas a prestarle atención. Hace unos días mencionaba que María Auxiliadora se las había ”arreglado” para hacernos saber que nos acompañaba en el viaje a Bahía Blanca; sabía que iba a tener la oportunidad de ser más claro y contarla, este es el momento. Hace ya tiempo, un chico de la catequesis trajo al encuentro un pequeño libro que lleva el nombre “Reflexiones para el alma” seguramente lo abras visto alguna vez, en aquel momento el chico se lo mostró a otra catequista y esta sin mirarlo mucho le dijo que era evangélico y no le recomendó su lectura. La verdad es que yo que lo había mirado antes tenía mis dudas sobre su procedencia pero no me pareció un libro para no leer, sobre todo porque más allá de tener un autor, la mayoría de las historias que allí aparecen son de circulación en internet hace tiempo y todas tienen referencia a Jesús. La cosa es que si bien desde aquel entonces siempre tuve mis dudas sobre ese texto, la curiosidad me puede y quería saber más sobre él aunque no gastar dinero en comprarlo –por las dudas ja ja- Este año como forma de publicidad seguramente, comenzaron a aparecer pequeñas muestras del libro en diferentes partes de la terminal de ómnibus para que la gente las lleve gratis –en los kioscos, boleterías y en la ventanilla de informes- así comencé a levantarlos para leer cada vez que veía -por su tapa- que se trataba de uno nuevo, mi duda seguía siendo siempre la misma, si era católico ¿Por qué todas las historias hablaban de Jesús y ni una sola de la Virgen María? Para mí, ese era el rastro de que se trataba de una publicación evangélica pero interesante. Por otro lado, todas las mañanas  y cada vez que viajamos con Gaby, al llegar a la terminal solemos ir a saludar a la Virgen ante su imagen que está a la entrada de la terminal, así lo hicimos el día que viajamos a Bahía Blanca y en esta ocasión me sorprendió encontrarme con dos libritos de estos sobre su imagen, nunca antes los había encontrado en ese lugar; mientras rezábamos, como era uno que no había visto antes, lo tomé y me lo llevé, luego de acomodarnos en el colectivo, decidí abrirlo para hojearlo un poco, cuál fue mi sorpresa al encontrar como segunda hoja pegada una imagen de María Auxiliadora con su oración escrita detrás.

Para muchos esto puede ser una simple coincidencia, pero para mí que fuera María Auxiliadora, que estuviera en ese lugar y que se tratara de un libro que no había leído hasta ahora, después de que llevo levantados al menos cuatro modelos diferentes, no es coincidencia, es Diosidencia y en este caso era María diciéndonos “Los acompaño en el camino”.

Otras cosas más grandes están sucediendo a mi alrededor que muestran como Dios nos habla a diario, pero aún sigo sin poder contarlas, ya podré hacerlo pronto. Por ahora como dice la primera lectura de la misa de hoy (Carta a los Hebreos 1, 1-6) “Después de haber hablado … por medio de los profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora… Dios nos habló por medio de su Hijo…” luego en el Evangelio (San Marcos 1, 14,20) nos vuelve a decir “Síganme…” te invito a buscar como Dios te habla de manera particular a ti también y te pide que lo sigas.

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