¿Confesarme? ¿Por que?

-Perdóneme padre, pero, no sé si debería hacer una confesión ya; tal vez luego, si pienso un poco más, ¿que le parece?-tartamudeó Gabriel poco convencido y hasta temeroso.

-Mira hijo, voy a contarte una anécdota que dicen le pasó al gran santo, el padre Pio en persona, luego tú me dices…

Un día mientras iba llegando al lugar donde solía recibir las confesiones se encontró con el coludo en persona, tal cual tú quieres encontrarlo. -cuando el curita dijo esto, los ojos de Gabriel se abrieron enormes y brillantes sin poder esconder su interés, mientras se acercaba aún más para no perder detalle.

Lo cierto es que el padre Pio, un verdadero santo viviente, sin dudar un instante se le enfrentó y le reclamo que ese no era lugar donde él pudiera andar.

Mientras tanto, el coludo, pícaro como es, le sonreía y trataba de poner su mejor cara y le respondía.

-Disculpe usted padre, solo he venido a devolver a toda esta pobre gente algo que les pertenece.

-Y ¿sabes tu hijo, que cosa quería devolver este siniestro personaje?- le preguntó a Gabriel casi sonriendo.

-No padre, por favor dígame que es lo que quería devolver que ya me tiene intrigado.-pidió Gabriel con una urgencia fuera de lo normal.

-Pues fíjate que el muy inteligente, les quitaba a las personas la vergüenza para que pudieran pecar sin tener problemas y luego venía a la iglesia a devolvérselas al momento que querían confesarse para que no se animaran a hacerlo.

¿Me entiendes lo que quiero decirte?

-Si padre, muy a mi pesar, lo entiendo y algo de eso es cierto en esa historia que se ha inventado.

Pero, ¿porque debo contarle a otros mis faltas? ¿Porque no puedo arreglarme con Dios en directo?- preguntó mientras hacía puchero como un niño.

-Antes que nada, que te quede claro, no soy de andar inventando historias sin decirlo, y mucho menos te mentiría diciendo que le sucedió  a alguien como el padre Pio.- respondió el padrecito con un tono de seriedad que asustó a Gabriel.

Has de saber hijo, que mientras me cuentas tus faltas, no soy yo quien las escucha, sino Dios en directo.-continuo diciéndole con un tono menos severo.

Pero además de decirte que fue el mismo Jesús en persona quien así lo ha querido, te haré dos preguntas que si eres honesto serán tu respuesta.

-Si te confesaras tu solo con Dios, ¿serías imparcial ante todas tus faltas? y ¿como podrías estar seguro que el coludo no jugaría contigo haciéndote creer que tus faltas no  son tales?- luego de preguntarlo el sacerdote hizo total silencio y lo miró como tratando de leer la respuesta.

Lo anterior es un parrafo más de una historia que días atras ya había contado una parte. El Evangelio de hoy (San Marcos 3, 22-30) nos muestra como un grupo de escribas acusa a Jesús de estar poseido y muchas cosas más. Por eso traje esta parte de la historia a mi reflexión. ¿Que responderías a la pregunta que el sacerdote le hace a Gabriel? y algo más ¿Eres capaz de reconocer a Jesús, hasta los espíritus que expulsaban lo reconocían, pero los escribas que debían hacerlo se niegan a hacerlo? Señor, que jamás te desconozca que siempre me acerque a tí a pedirte disculpas en la santa confesión.

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3 Respuestas a “¿Confesarme? ¿Por que?

    • Mirna, podes confesarte igual, ese punto en particular, tendras que hablarlo con el sacerdote que te confiesa. Pero NO existe ningún motivo que no permita acercarse a la confesión. Jesús nos espera a TODOS.
      Gracias por visitarme y por tu consulta.

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