Pequeñas cosas, enormes consecuencias

Algunas citas que hoy quiero recordar:

– Cuando desaprovecho una oportunidad preciosa, en cualquier campo, actividad o situación, el perjudicado NO soy YO solo.

– Quien desprecia el ladrillo, ¡No construye una casa!

– Nadie va solo al Cielo o al infierno

-Escándalo, literalmente, es la piedra en el camino, piedra en el zapato; es aquello que desvía a una persona del buen camino. Escandalizar a los pequeños es ser motivo por el cual los pequeños se desvían del camino y pierden la fe en Dios – Pequeño no es solo un niño, pequeño es el desamparado, el desvalido, el olvidado, etc…

– La geena era el nombre de un valle cerca de Jerusalén, donde se tiraba la basura de la ciudad y donde siempre había un fuego que quemaba la basura. Este lugar era nauseabundo y para la gente era símbolo de la situación de una persona que dejaba de participar en el Reino de Dios

– Hace tiempo escribí algo que viene a cuento de todo esto: https://jorgeomunoz.wordpress.com/2009/02/12/una-gota-y-una-piedra/

En el Evangelio de hoy (San Marcos 9, 41-50) podemos leer algunas sentencias de Jesús que tomadas al pie de la letra pueden ser muy confusas. Pero todas juntas son pequeñas acciones que tienen enormes consecuencias, es decir, son como el ladrillo para la casa, como la gota para el agua. Si doy a alguien un vaso de agua que no puede conseguir, solo quien ha estado alguna vez verdaderamente sediento sabe cuanto puede significar. (Recuerdo por ejemplo en este momento una historia que circula en Internet de una niña que dio un poco de leche a una persona hambrienta y cuando la volvió a encontrar muchos años después esa persona era el cirujano que estaba a punto de salvar la vida de su madre). Los ejemplos de cortar partes de nuestro cuerpo, en realidad nos llaman a ser extremistas en nuestras decisiones y optar por poner al servicio de Dios las manos, los pies, los ojos, todo nuestro ser, antes de que ellos lleguen a llevarnos al lugar nauseabundo donde nadie quiere ir.

Me quedo con la oración final propuesta por http://www.donbosco.org.ar Perdónanos, Señor, cuando muchas veces nuestra acción es obstáculo para que los pequeños te conozcan y vivan la felicidad de tu Reino. Cuando nuestra tibieza, egoísmo, nuestra autosuficiencia opacan, más que transparentan, al Dios del Reino. Que tengamos fuerzas para andar, para retomar la marcha, confiados, como el hijo de la parábola, que siempre nos estás buscando, y desde tu perdón, nos animas a que sigamos caminando.

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