Buscando el Sol – Día 3

Continúo por tercer día en el desierto, caminando junto al Padre Nonis, hoy se nos suma Benedicto XVI.

Tercer Parada

Jesús Cae por primera vez cargando la cruz.

Te adoramos Cristo y te Bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Padre Nonis nos lee el Salmo 13 ¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Señor? ¿Eternamente?…

Luego continúa diciendo

Si. Es verdad:

El Evangelio no nos habla de ninguna caída de Jesús. Pero es tradición.

Y es humana su fragilidad,

Como consecuencia de la encarnación. Se hizo hombre:

Capaz de caer en todo, menos en el pecado. y aquí está.

Besó la tierra -la tierra empolvó sus labios-,

A los pocos metros de iniciado el Camino de la Cruz.

La primera caída.

Quizá un tropiezo, una piedra, un empujón, ¿o la cruz mal acomodada?

¡Ah… ! La cruz mal acomodada… esa sí que duele. Porque me molesta, porque no la quiero, no la acepto. Es como caminar descalzo entre las piedras.

Caer es perder el equilibrio, como en mi adolescencia, cuando caía en la protesta por la protesta misma; o en las broncas por los límites que nunca quise aceptar. O en esta otra adolescencia, la de hoy: la del sufrimiento y de la austeridad, de la enfermedad y de los bolsillos vacíos. Y caigo, porque me deprimo, me desespero. No me puedo acomodar.

¿Hasta cuando me tendrás olvidado?

y Jesús me responde: Tu nombre no es “Olvido” Te llamo: “Siempre” Vuelve a caminar.

¿Hasta cuando me ocultarás tu rostro? y Jesús me responde: Aquí estoy.

Cuando tu rostro se haga uno con mi rostro, me verás.

¿Hasta cuando mi alma estará acongojada? y Jesús me responde: Hasta que vengas a mí.

Yo te aliviaré.

Claro, por algo me dijiste:  “Los que estén afligidos y agobiados, vengan a mí y los aliviaré”, (MT. 11,28-30)

Nos dice Benedicto XVI en una nota para este camino en el desierto: “12. Que la Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”.

Gracias Benedicto!

Gracias Padre Nonis!

Para muchos, eres Dios

y como tal, la cruz, no la sufriste.

Para otros eres hombre,

es que Dios, no existe.

Para ellos, si sufriste,

sin embargo indiferentes

no aceptan lo que nos diste.

Hoy nuestras faltas te aplastan,

no es peso lo que cargas,

es, indiferencia y desamor

de muchas almas.

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