Buscando el Sol – Día 6

Continúo por sexto día en el desierto, caminando junto a Benedicto XVl y el Padre Nonis.

 

Cuarta Parada

Jesús se encuentra con su Madre.

Te adoramos Cristo y te Bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Padre Nonis nos lee del Evangelio según San Juan 19, 25-27

Luego continúa diciendo

María, la madre.

Vos, Jesús, el Hijo.

No sé en qué esquina la habrás visto. No lo sé.

Lo que sí sé, es que María estaba,

caminaba con vos las mismas calles sin veredas,

caminaba la Vía Dolorosa.

Silencios y recuerdos:

“El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos.

Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura

y en gracia delante de Dios y de los hombres”.(Lucas 2, 51-52)

Belén, la huida a Egipto, la peregrinación a Jerusalén,

perdido, y estaba en el Templo

” ocupado de las cosas de su Padre”.

y después, las bienaventuranzas,

Cana de Galilea, las curaciones;

la fe, ese pedido insistente:

la fe, fundamento de toda vida.

Y ahora, el camino a la muerte,

y tu nueva maternidad.

Vuelves a ser madre, como en Belén;

también en las afueras del pueblo.

“Aquí tienes a tu hijo”.

¿Dónde estaba yo? ¿Me veías?

Estaba aquí, donde estoy.

Quiero llevarte conmigo, a mi casa, como lo hizo Juan.

Yo también soy el amado de tu Hijo, como Juan.

Quiero conocer todo lo que guardas en tu corazón.

Tu corazón: sagrario donde guardaste el primer Pan,

hoy multiplicado para alimentar a los necesitados.

Para que no desfallezcamos en el camino.

De la mano, Madre,

caminemos a Jesús, el Camino.

Si Jesús, te quiero entender:

lo que le dijiste a ella, era para mí:

“Mi madre y mis hermanos

son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican” (Lucas 8,21).

Continua diciendo Benedicto XVI:  La Cuaresma es un tiempo propicio para aprender a permanecer con María y Juan, el discípulo predilecto, junto a Aquel que en la cruz consuma el sacrificio de su vida por toda la humanidad.

Gracias Benedicto XVI por acompañarnos!

Gracias Padre Nonis por su compañía!

Jesús ya no soportaba,

tanta carga y tanta saña.

Fue María la encargada,

de ayudarlo en la cruzada.

Tú también sufrías mucho,

y aún así, no aflojabas.

Madre nuestra de esperanza,

hoy tu auxilio nos alcanzas.

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