El florero de la Vida

Hace tiempo en una clase de Administración leí una historia que me gustó mucho, en estos días la recordé por ciertas cosas que me han ido pasando y la busque en la web. Lo que sigue es la historia, que al ser un poco larga, me dejaré para otra entrada su análisis y algunas cosas más. Espero que la disfruten y les sirva tanto como a mí.

El profesor de Eticología entra a su clase preparado para una interesante representación.
Todos los alumnos miran extrañados. El profesor trae en una mano un gran florero de cristal, de unos 30 centímetros de alto, por 20 de diámetro en la entrada. Y en la otra mano trae un bolso de viaje. Coloca el florero sobre su escritorio y el bolso sobre la silla. Después del saludo acostumbrado, muestra a sus alumnos el florero perfectamente limpio y totalmente vacío.
– ¿Cómo ven este recipiente?, pregunta.
– Vacío y reluciente, se oyó decir.
Entonces abre el bolso y extrae de su interior dos bolas rojas de billar. Introduce en el fondo del florero y coloca la otra a un lado en la mesa. Saca a continuación una bolsa llena de pelotas de golf y la va vaciando despacio dentro del florero hasta que ya no caben más.
– ¿Cómo lo ven ahora?, vuelve a preguntar.
– Completamente lleno, dijeron los alumnos.
Mete la mano de nuevo en el bolso y como si realizara un truco de magia, extrae otra bolsa llena de bolitas de plomo. Comienza a vaciarlas dentro del receptáculo y consigue, mediante movimientos suaves de agitación que se vayan rellenando los huecos existentes entre las pelotas de golf. Cuando ya no caben más, les pregunta otra vez, y los estudiantes responden que ahora sí está lleno.
Una vez más, toma del interior del bolso una bolsita que contiene arena. La va vaciando dentro del florero hasta que rellena todos los pequeños huecos que quedaban entre la bola de billar, las pelotas de golf y las bolitas. Remueve todo suavemente hasta que parece que ya no queda espacio para nada más.
– Ahora está totalmente lleno, ¿no?
– Ahora sí, dicen todos.
Sin embargo, aún queda un nuevo pase mágico, y el profesor visita el fondo de su bolso y extrae un termo llena de un aromático y caliente café. Comienza a vaciarlo lentamente por la boca del florero y todos van notando cómo el recipiente acepta todavía gran cantidad del oscuro y oloroso líquido.

-Ahora sí que está lleno del todo, afirma seguro el profesor.

Se hicieron generales las sonrisas y las caras de sorpresa también.
Después de unos instantes, se fue haciendo el silencio, como esperando una explicación. Y efectivamente el profesor se la dio: Esta representación, les dijo, es como un cuadro compuesto por cinco láminas, una filosófica (aprender a pensar) y cuatro eticológicas aprender a ‘valorar’ para saber lo que se debe hacer).

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