María, Nuestra Celestina

El lunes pasado fue el día de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, hubiese querido subir algo antes pero fue imposible.

Es que, como decía Gaby aquel día, ella es Nuestra Celestina…

Para recordarlo, traigo a mi memoria una parte de una pequeña novela que le regale a Gaby hace ya muchos años sobre aquellos tiempos.

…fue así como se enteró que para encontrarla debía ir a otra misa.

Pero aún tenía un problema mayor, nadie podía o quería darle una buena descripción de ella y él no pudo verla lo suficiente. Pero tal vez si la viera nuevamente, la reconocería, alguna imagen borrosa había quedado en su memoria. Lástima que en aquel momento nadie pudo decirle que se trataba de la misma chica del cumpleaños aquel, unos años atrás.

Decidió que lo mejor era buscarla en misa, la reconocería, tal vez ella se delataría de alguna forma si estaba…

Ese domingo cuando entró en la iglesia, se sentó en el último banco, como de costumbre. No bien terminaba de hacerlo, notó un revuelo de chicas en un banco más adelante y del otro costado. Pero en ese momento pensó que se trataría de alguna pavada entre chicas, como suele suceder antes de que comience cada misa.

Pero se quedó observándolas un momento, tratando de reconocer a alguna de ellas. Sin lograr nada.

Estuvieron toda la misa mirándolo disimuladamente, a Francisco le llamaba la atención una de ellas. Vestía un pantalón vaquero y una chomba azul. Le parecía que podía ser la chica que buscaba, pero algo no le convencía. En igual forma, era linda y no estaría mal que fuera ella. –pensó en aquel momento.

Cuando la misa ya terminaba, el sacerdote decidió dar una bendición especial a todas las chicas que cumplieran quince o que recientemente lo hubiesen hecho. Francisco sabía que ella tenía quince cumplidos no hacía mucho, las miró y se dijo para sí. –SI se levanta es ella. –fue como una premonición interior, de esas que tanto le aparecían y aunque muchas veces eran ciertas, no siempre terminaba por prestarles la atención debida.

Así ocurrió, luego de dudar un poco y hasta de forcejear con algunas amigas, decidió levantarse e ir.

Francisco que no dejaba de observar, no pudo creerlo y pensó que solo era una coincidencia. Así, terminada la misa, admiró por unos segundo al grupo de chicas, dudó si era ella o no y se preguntó ¿Qué hacer?. Eran demasiadas chicas para acercarse él solo, además estaba en la iglesia y aún de decidirse a hacerlo ¿Qué decir…

Bueno, hasta aquí la parte de la historia que quería recordar, una de las tantas veces que nuestra Mamita, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en su Casa, nos ofició de celestina.

GRACIAS MARÍA!!!

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