La historia de tres árboles

La escena: Un bosque. La ocasión: Una conversación en la tarde entre tres árboles.

Una perezosa y nublada tarde de verano, tres árboles reflexionaron lo que les esperaba el futuro –

El primer árbol dijo: “Cuando crezca me gustaría llegar a ser una cuna, para tener la oportunidad de dar el calor, la seguridad y la protección a bebés recién nacidos. Me gustaría que mi legado en la vida sea que sostuve completamente la vida”.

El segundo árbol habló: “Gracias por compartir tu sueño. El mío es un poco diferente. Es mi esperanza que cuando crezca pueda llegar a ser un barco que navega en el océano, llevando centenares de personas de costa a costa, entregando cargas de bienes al mundo de un puerto al otro especialmente aquellos que lo necesitan”.

El tercer árbol habló y dijo: “Ustedes dos me impresionan mucho. Ahora permítanme compartir con ustedes mi sueño. Para ser perfectamente honesto, cuando crezca yo no quiero ser hecho en nada. Quiero simplemente ser lo que soy hoy un árbol. Quiero simplemente señalar mis hojas y con las ramas hacia arriba recordar a otros que hay un Dios, un Dios en el Cielo que ama a todas las personas en el mundo”.

Algunos meses más tarde, los leñadores llegaron al bosque y miraron el primer árbol. Dijo al primer leñador: ¿”Antes de cortar este árbol qué haremos nosotros de él”? Otro trabajador contestó: “Hagamos de él un pesebre”. A lo que el primer árbol protestó: ¡”Espera un minuto, espera un minuto, espera solo un momento! Me gustaría ser hecho en una cuna. Quiero abrazar y mantener el calor de los bebés recién nacidos seguros. Quiero que mi legado en la vida sea que sostengo la vida”. A pesar de la primera protesta el árbol, fue cortado y hecho en un pesebre y vendido a un Posadero en Belén. Cuándo el Salvador del mundo nació, Él fue colocado en este especifico pesebre. El árbol llegó a ser una cuna, la cuna de la vida, esto todo el mundo lo recordará.

Algunos años más tarde, los leñadores regresaron entre los árboles y miraron el segundo árbol. El primer leñador dijo: ¿”Alguna idea de que debemos hacer con este árbol”? El segundo leñador dijo: “Cortemos el árbol y hagamos un pequeño barco pesquero”. A lo que el segundo árbol protestó; “Espera un minuto, espera un minuto. ¡Espera solo un momento! Todo lo que soñé llegar a ser es un barco que navega por el océano, llevando centenares de personas de costa a costa, entregando cargas de los bienes de mundo de un puerto al otro especialmente aquellos que lo necesitan”. ¡Yo no quiero ser un pequeño barco pesquero”! A pesar de la protesta el árbol fue cortado y hecho en un pequeño barco pesquero. Más tarde, un hombre llamado Simón Pedro compró el barco. Cuándo Jesús necesitó un púlpito, un lugar en el que Él podría dirigirse a la multitud de la orilla del mar, el pequeño barco pesquero llegó a ser su púlpito. De ese pequeño barco vinieron las buenas noticias del AMOR de Dios que significa llevar a las personas de costa a costa de ahora en adelante la vida; un pequeño barco pesquero que lleva más noticias buenas que cualquier trasatlántico que podría llevar bienes.

Tres años más tarde, los leñadores regresaron a la arboleda una vez más. El primer leñador dijo: ¿”Y qué haremos con este árbol”? El segundo leñador dijo: “Los romanos pagan mucho dinero por las cruces estos días. Hagamos de este árbol en una cruz”. A lo que el tercer árbol protestó: ¡”Espera un minuto, espera un minuto, Espera solo un momento yo no quiero ser hecho en nada! Quiero simplemente quedarme como un árbol. Quiero simplemente señalar mis hojas y con las ramas hacia arriba recordar a otros que hay un Dios un Dios en el Cielo que AMA a todas las personas en el mundo”. A pesar de la protesta del tercer árbol fue cortado, hecho en una cruz, y estuvo en esa cruz, el árbol de la vida, que el Salvador del mundo fue crucificado. Hasta nuestros días, ese árbol señala al Cielo como un recordatorio de cuán profundo es el amor de Dios.

 

Esta historia la leí hace tiempo, no recuerdo bien donde, pero hoy mientras leía el Evangelio la recordé y por esa razón quería compartirla. Es extraño como muchas veces pensamos que nada nos sale bien o que no estamos siendo útiles, basta que estemos dispuestos a los designios de Dios para que Él obre en nosotros y nos esté preparando para lo que necesita de cada uno. Solo no debemos impacientarnos, no debemos dejar de buscar y un día, de repente y sencillamente como Él es, se nos presentará a pedirnos ayuda.

Él que nos dio la vida, que nos salvó y nos dio todo, de repente se presenta y nos hace participes activos de su plan.

(La historia y un análisis más completo pueden encontrarlo en: http://www1.csbsju.edu/sot/symposium/documents/7.Zubik-ThreeTrees-Spanish.pdf )

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