Camino a la libertad – Día 20

-¿Cómo es eso de que la misa es una sola pero no hay dos iguales?, me estas confundiendo Juanito –prosiguió diciendo Cate perplejo y frotándose la frente con la mano derecha. -¿Eso no sería una contradicción?

-Claro Cate!!! –dijo Juanito elevando un poco el tono de su voz a la vez que se encendía con una sonrisa

Visto con ojos y razonamiento humano es toda una contradicción, pero visto desde el “loco” Amor divino es totalmente lógico y posible. –continuó diciendo mientras se ponía algo más serio para continuar instruyendo a Cate, y por qué no, en este caso también un poco a mí.

Comencemos por decir querido Cate, que la celebración de la misa no es un invento humano, ni mucho menos de la iglesia católica, sino que fue el mismo Jesús –es decir el mismo Dios- quien “creó” la celebración de la misa.

-Perdón que interrumpa –dijo en voz muy suave Cate- ¿entonces no fueron los sacerdotes los inventores de la misa? ¿y donde dice que fue Jesús quien la creó?

-Eso que tú dices, muchos lo creen; los sacerdotes no crearon la misa en ninguna de sus partes, fue el mismo Jesús quien vino a enseñarnos a celebrarla y nos la dejó para que siempre estemos con Él. En todo momento.

¿Qué donde lo dice? En la Sagrada Biblia. Más precisamente a lo largo del Nuevo Testamento. En muchas ocasiones veras que Jesús reúne a los suyos o a un grupo de personas que lo siguen y luego de enseñarles sobre las cosas de Dios, todo termina en una comida. Allí están las multiplicaciones de los panes por ejemplo. “…las multitudes, le siguieron; y Él los recibió y les hablaba del Reino de Dios y sanaba a los que tenían necesidad de ser sanados… y los doce se acercaron a Él y le dijeron: -Despide a la gente para que vayan a las aldeas y a los campos de alrededor, y se alojen y hallen comida… … El les dijo: -Dadles vosotros de comer… … Todos comieron y se saciaron…” (San Lucas 11 – 17)

Pero luego podemos leer el texto de la última cena, y veremos que durante ella Jesús les enseña a sus discípulos, les da de comer y en este caso, les dice claramente que es su cuerpo y su sangre lo que les da a comer y que deben seguir haciendo esto en su memoria. Esta palabra es clave porque cuando hoy decimos que hacemos algo en memoria de alguien decimos que lo recordamos, pero en el lenguaje de aquella época y en la forma que se utilizaba en el pueblo judío tenía aún más valor, era el valor de revivir aquello, de actualizarlo. Por lo tanto lo que Jesús le ordena a sus discípulos es que deben volver a hacer esa cena tan igual que Él mismo estará presente en su cuerpo y sangre mediante el pan y el vino cada vez que ellos lo hagan. Por esa razón es que en realidad la misa es una sola, sucedió aquella noche y todos aquellos que participaron, participan o participaran algún día de una misa están presentes en esa noche clave para todos nosotros. Jesús así lo quiso y siendo que Él es Dios, no dudes que puede hacerlo.

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