Concibiendo 3

-Como decía entonces en nuestra anterior mateada, no todos pueden concebir un hijo con la facilidad que uno a veces imagina. Y el embarazo, es cosa de la pareja y no de uno solo.

-Está bien Don Arnaldo, será cosa de dos como usted dice, pero que la mujer quiera o no casi define el 90% de las cosas…

-Mmm… no vayas a creer Gabriel. Yo no estoy tan seguro, hoy la ciencia avanzó tanto que ya no se puede decir que al momento de no lograr resultados, la que debe someterse a estudios y otras yerbas sea solo la mujer. Yo diría que estamos casi en un 50% para cada uno.

-Perdone si sigo interrumpiendo ¿no?, pero hoy en día con tanta tecnología y tanta ciencia –como usted bien dice- la mujer puede llegar a quedar embarazada sin necesidad de tener una pareja por la vía de la fertilización asistida por ejemplo.

-Sí, claro, pero en esos casos estamos hablando de otro tema que no viene a lo que quiero referirme hoy y del que ya hablaremos más adelante.

Como decía, hoy se sabe que el hombre también puede tener razones que lo lleven a no poder procrear y en muchos casos eso tiene solución. Ya veremos también un poco mejor de que estoy hablando más adelante. Pero volviendo al tema de la procreación, como muchas otras cosas en la pareja es un juego de dos y si se quiere obtener buenos resultados debe ser en equipo y no por individualidades.

-¿Puede ser un poco más claro? Hoy, me parece que ya me he mareado…

-Vamos con dos ejemplos: Que la mujer no desee quedar embarazada puede hacer que ella se esterilice por diferentes métodos sin que el hombre lo sepa y en definitiva nunca suceda. Basta con que tome anticonceptivos para que las posibilidades de embarazo bajen en forma considerable –por supuesto nunca a cero. Por el lado del hombre existen muchas cosas que incluso sin intención pueden bajar su fertilidad y si no está interesado en tenerla y no se ocupa del tema, tal vez nunca sea lo suficientemente fértil como para lograr un embarazo y dado que no lo desea nunca se va a enterar.

¿Me explique un poco mejor?

-Si… puede ser… aunque me ha dejado algo mareado…

-Para ir cerrando la idea entonces, mi mensaje de hoy es que si se desea lograr la procreación de un hijo, lo mejor es que exista en la pareja la firme decisión de lograrlo por ambas partes, y esto implica un dialogo sincero y serio, pensando en todo lo que está implicado, de lo contrario, tarde o temprano podrán terminar en problemas mayores, y para cerrar la idea, le dejo entonces una última pregunta para que la trabaje cuando se le pase el mareo. ¿Qué puede pasar el día de mañana con esa pareja, si el embarazo no esperado por una de las partes termina sucediendo y luego vienen las responsabilidades y estas eran una de las razones para no querer tener un hijo?

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