El regreso a casa (6)

planoEn el colectivo que me llevaba a la terminal de Retiro,  apenas logré sentarme, pude sentir que el corazón se me salía del pecho, sentía una sensación muy extraña, mezcla de miedo con alegría y un fervor desmedido. No había logrado nada, pero sin embargo llegué donde pocos habían estado en cientos de años y podía presentir que algo se escondía detrás de la historia del abuelo, aunque no tenía más pruebas que los túneles y su versión de la historia.

Esa noche en el regreso a Rosario, otra vez me fue imposible dormir a pesar de que ya llevaba 24 horas sin descansar. Mi cabeza parecía un enjambre de periodistas tratando de conseguir una primicia. ¿Sabría algo más el abuelo de lo que me había contado? ¿Toda esta aventura, no sería parte de una febril invención mía alimentada por sus leyendas? ¿Qué habían encontrado los investigadores? ¿Qué buscaban realmente? Todo tipo de preguntas me atacaban y para ninguna tenía respuestas.

Al llegar a casa, caí derrumbado sobre mi cama y al fin mis ojos se cerraron y mi cabeza quedó en silencio.

Poco después del amanecer mientras el sol se colaba curioso por los espacios libres de la persiana veneciana, me encontró despierto dibujando con mi mente en el cielorraso el plano del túnel. La excitación seguía y como una ola que se acerca a la cresta crecía momento a momento. Desayuné casi tragando algo de café con leche y sin hablar para no delatarme, corrí las pocas cuadras que me separaban de la casa del abuelo para contarle todo lo que había vivido, y saber qué más podía decirme.

A poco de llegar, y sin sentarme, le comencé a contar todo lo que había visto y oído, con lujo de detalles.

Si bien los túneles no parecían esconder nada, eran impresionantes; usando palabras que escuche de esas personas dentro del túnel, ubicados en la época en que se hicieron, podrían compararse con el trabajo hecho para hacer las pirámides en Egipto. El olor a humedad y encierro eran tan penetrantes que se me ocurre que en esos lugares hacía mucho tiempo que nada ni nadie entraba; ni siquiera había visto una rata muerta; a mi entender eso significaba que no existían entradas al túnel anterior a este descubrimiento, desde quien sabe cuándo. A pesar de que habían hecho algunos arreglos, el estado de conservación era sorprendente.

Si bien no había recorrido todos los pasillos, era poco probable que hubiese un tesoro escondido a juzgar por los dichos de los que trabajaban en el túnel, aunque al parecer, tenían relación con otros túneles en córdoba; pero eso no pude entenderlo bien por el idioma.

El abuelo por su parte no pudo decirme nada nuevo y apenas se limitó a escucharme. Al volver a casa, repentinamente me atacó el desánimo y la frustración. Repasaba todo lo sucedido y solo veía que me había metido en una aventura sin sentido, y eso era lo que me decía a mi mismo una y otra vez. Mi cuerpo se sentía igual que si hubiese recibido una golpiza de palos por varias horas. Me dolía todo, hasta el punto de costarme mantenerme en pié, podía sentir temblar cada uno de mis músculos tal como una gelatina, aunque por fuera no se notara nada; mi cerebro se negaba a juntar dos ideas a la vez o a siquiera decir dos palabras con sentido.

Luego de unos minutos caído en una silla, los temblores comenzaron a ceder y pude sentir como mi cabeza comenzaba a retornar a la normalidad. Aprovechando que en casa estaba solo, encendí la PC y después de varios intentos logré conectar a Los Pinos, uno de los BBS más importantes de Buenos Aires. Esperé y esperé si alguien conocido se conectaba; pero no era el horario habitual y decidí dejar un mensaje para ser leído por todos los que ingresen. Utilizando solo tres dedos, tecleé el siguiente mensaje: “Busco información sobre viejos túneles en Buenos Aires y Córdoba. Por favor, si alguien sabe algo, agradeceré que me deje un mensaje”. Me desconecté y probé con otros BBS, con igual suerte.

Continuará…

Esta historia comencé a contarla en: https://jorgeomunoz.wordpress.com/2013/03/22/quiero-comenzar-a-contarte-una-historia/

Podes ver todas las partes en: https://jorgeomunoz.wordpress.com/category/mi-abuelo-y-yo/

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