Mi querido Padre Raimundo

¡Gracias Dios por haberme permitido conocer al padre Raimundo!

Me he dado cuenta que muchas de mis reflexiones han sido hechas a la luz de muchos sacerdotes, y sin embargo hasta aquí nunca hable de él, y no porque faltaran oportunidades.

Podría escribir un libro con sus enseñanzas, pero hoy voy  a quedarme con algunas imágenes que tengo suyas a modo de retratarlo.

Lo conocí hace unos 7 u 8 años, es decir que ya tenía ochenta y tantos, visiblemente frágil en lo físico y de salud, con problemas de visión y oído; cualquiera pensaría que no hacía grandes cosas y sin embargo mostraba y transmitía una fuerza y alegría que muchos jóvenes envidiarían.

Recuerdo varias misas muy alegres y ruidosas con muchos jóvenes, en las que no faltaba alguien molesto y él siempre aclarando sobre el final: “…les pido disculpas si alguien se siente molesto por el bochinche pero aquí las misas son de los jóvenes y ellos son así…”

Otra imagen suya que viene a mi memoria es verlo venir con las compras del día muy temprano y en pleno invierno. Tenía la costumbre de hacerlas a diario después de sus oraciones y de haber dejado la parroquia y el colegio listos para sus actividades. Recuerdo una oportunidad en que venía con un bolso en cada mano con varios kilos de verdura cada uno -como de costumbre- y al ofrecerme para ayudarlo se negó rotundamente y ante mi insistencia, su respuesta fue clara: -Valla y ocúpese de los chicos de la catequesis que yo puedo solo… -Los demás, y sobre todo los chicos y jóvenes siempre eran su prioridad.

servicioEn este recordarlo, no necesito esforzarme, las fotos se agolpan solas una tras otra, una que se repetía constantemente al finalizar cada festejo, él se ponía a limpiar y acomodar a la par de todos y solía ser el último   en irse. En esta oportunidad estaba juntando las botellas que después lavaba y llenaba con agua para bendecirla y repartirla cada día 13 en la fiesta de María Rosa Mística.

bendicionesLa fiesta de los días 13 es otra foto que lo pinta, daba la bendición personal a todos los asistentes a la misa. Muchas veces celebraba más de una misa en el día y pasaba mucho tiempo de pie bendiciendo. -prueba del esfuerzo al que se sometía eran las frecuentes descompensaciones que tenía al día siguiente.

disponibilidadOtra hermosa imagen suya era la disponibilidad para salir a celebrar misa donde se le pidiera. En la plaza con la Virgen, en el patio con los exploradores, en el hogar de ancianos…

oracionNo me es fácil elegir una foto entre tantas, pero una que todos podían ver a diario previo a cada misa y que invitaba a seguirlo, era él con su Rosario y a veces el breviario, sentado casi siempre a solas en un banco de la parroquia rezando. Luego del rezo lentamente y en forma muy prolija preparaba el altar. (no fueron pocas las veces que llegamos tarde a misa de semana y lo encontramos solo celebrando sin gente en la parroquia)

alegriaSu alegría era una constante que lo mostraba como perfecto salesiano. Una imagen que tengo pero no pude vivir personalmente, era su alegría los últimos viernes de mes cuando hacían los asados de hombres.

 

Y podría seguir escribiendo y poniendo fotos que se amontonan pidiendo espacio para mostrar su incansable trabajo, un capítulo aparte es su relación con Guada (tal vez escriba sobre eso en estos días) pero por ahora basten estas de ejemplo y recuerdo. Solo dos cosas más:

Él vivió a la perfección aquella frase de san Francisco de Asís, “Prediquemos el Evangelio, incluso con palabras de ser necesario”

Por último dejo -para quienes no lo conocieron- la semblanza que hicieran de su vida quienes más compartieron con él, sus hermanos salesianos.

P. Raimundo Miguel Gil * 15 abril 1923 + 28 mayo 2013

Nació el 15 de abril de 1923 en la ciudad de Caucete(San Juan). Sus padres fueron José Gil, mendocino y su madre Josefa del Río, española; sus hermanos: Catalina (de 87 años) y José que falleció el año pasado.

Cuando Raimundo era muy pequeño su familia se trasladó Palmira (Mendoza). A los 10años conoció a los salesianos entrando al Colegio Don Bosco, de Rodeo del Medio para cursar el primer grado. Siguió estudiando en esa escuela hasta 1937 (5º grado).

Al año siguiente lo encontramos en Colonia Vignaud, en el Colegio Ntra. Sra. del Rosario (Córdoba), donde cursó el 6ºgrado de la escuela primaria y luego los cursos del secundario. En ese tiempo en Vignaud funcionaba el Aspirantado, y Raimundo ingresó allí como aspirante. Ya Raimundo había expresado a los hermanos de Rodeo del Medio su deseo de ser salesiano, y ellos lo consideraron con muy buenas aptitudes.

Hizo el noviciado en Los Cóndores (Córdoba) en 1942 y concluyó con la primera profesión el 30 de enero de 1943. Desde1943 a 1944 estuvo en Fortín Mercedes (Buenos Aires) donde terminó los estudios secundarios del magisterio, recibiéndose como Maestro Normal Nacional el 14 de diciembre de 1944. Luego, de 1945 a 1947hace el tirocinio práctico en el Colegio de Vignaud como maestro asistente. La profesión perpetua la emitió en Villada el 20 de noviembre de 1948. Entre 1948 y 1951 es estudiante de teología en el Instituto Villada y es ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1951por Mons. Lafitte.

Su apostolado salesiano como sacerdote comenzó en el Aspirantado de Vignaud (1952-1953) como maestro, asistente y encargado de los alumnos internos no aspirantes. De 1954 a 1964estuvo en Corrientes Capital, primero como profesor y asistente y luego prefecto en el Salesiano Centro. Fue nombrado director del Pío XI de Corrientes en 1964, en 1965 es trasladado a Curuzú Cuatiá como Director, y en 1966 pasa a ser ayudante del Ecónomo Inspectorial.

Desde 1967 en adelante hasta hoy ha desempeñado servicios de responsabilidad en diversas comunidades: Director en Santa Fe (1967-1972), Ecónomo en San Nicolás (1973), Director en Curuzú Cuatiá (1974-1979), Director y Ecónomo en Corrientes Centro(1980-1985), Director y Ecónomo en Resistencia (Chaco) (1986-1988),Director y Rector del Instituto Secundario en Resistencia(1989-1991), Director y Ecónomo en Corrientes Centro (1992-1994) y Director, Párroco y Ecónomo en Domingo Savio de Rosario desde 1995.

Fue siempre muy apreciado en los lugares donde actuó. De gran espíritu trabajador, aún en los trabajos de limpieza de la casa de la que se ocupaba siempre que hiciera falta. Precisamente, el pasado 22 de mayo, saliendo de hacer las compras de cada día, sufrió un accidente cerebro vascular (ACV) y fue internado de urgencia, donde su estado fue desmejorando paulatinamente hasta el 28 de mayo, cuando fallece a la madrugada en el Policlínico Pami II de Rosario. Con 90 años de edad y 70 de Salesiano.

El pasado 23 de abril, la comunidad de Rosario celebró con mucha alegría el cumpleaños 90 de este hermano. De la fiesta participaron casi seiscientas personas que agradecieron profundamente todo lo que él ha sembrado aquí y a lo largo de toda su vida salesiana.

Simple y servicial, callado y entregado, frágil y fuerte a la vez… de un profundo espíritu mariano y siempre al pie. Un salesiano de alma.

Quienes han conocido al P. Raimundo tendrían muchísimas más palabras para agregar y describir a este noble hermano que hoy ha comenzado a celebrar su Pascua.

Ha desempeñado todos sus servicios con sentido de responsabilidad y constancia, con un estilo sereno y profundo, llegando al corazón de las personas. Ha animado con mucho cariño y dedicación a las organizaciones de Unión de Padres de Familia, tanto a nivel local como Inspectorial.

Lo despedimos con mucho cariño y agradecimiento, pidiendo al Señor que nos regale hermanos como él, capaces de hacer de lo cotidiano una fiesta sencilla y, a la vez, elocuente.

A partir de las 15:00 hs. de hoy (28de mayo) comenzaremos a velarlo en la Iglesia Parroquial Domingo Savio de Rosario. A las 18:30 hs. celebraremos la Eucaristía en agradecimiento de tanta vida entregada. Mañana, 29 de mayo, celebraremos nuevamente la Eucaristía a las 10:00 hs. y a las 11:30hs. lo llevaremos al panteón salesiano del Cementerio La Piedad de Rosario.

¡Que descanse en paz!

Cuando llega a cada hermano la hora de dar a su vida consagrada la realización suprema, los hermanos le ayudan a participar conplenitud en la Pascua de Cristo.

La esperanza de entrar en el gozo de su Señor ilumina la muerte del salesiano. Y cuando un salesiano muere trabajando por las almas, la Congregación alcanza un gran triunfo.

El recuerdo de los hermanos difuntos une en la caridad que no acaba a los hermanos que aún peregrinan con quienes ya descansan en Cristo.(Constituciones54)

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Una respuesta a “Mi querido Padre Raimundo

  1. Desempeñó diversos cargos: Secretario Auxiliar de la Curia Metropolitana en el D.F. De 1955 a 1956, Consejero en el Instituto Centro América (ICA) en el D. F. De 1956 a 1957, Consejero Escolar en el Colegio México de Saltillo, Coahuila de 1957 a 1958, Ecónomo en Chapalita, Guadalajara, Jal. de 1958 al 59; Ecónomo del ICA de 1959 al 62; Secretario del P. José Luis González en Santa Inés México D.F. de 1962 al 63; Ayudante de Ministro en Monterrey y Raymondville 1963; Secretario del P. Alberto López Landa en Santa Inés de 1964 al 65; fue Presidente de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares de 1965 a 1970; Director del Colegio Santa Julia del D.F. de 1970 al 71; Secretario de la Comisión Episcopal de Educación de 1972 a 1978; Director del Boletín Salesiano de México de 1978 a 1982 años que colaboró en el desarrollo de crónicas sobre la historia Salesiana en México, Director de la Casa Inspectorial en 1981; Director en Morelia Michoacán de 1982 a 1985; Director del Instituto Domingo Savio de 1985 a 1988, Presidente de la Federación de Escuelas Particulares de 1987 a 1994, Director de la Comunidad de Santa Inés de 1988 a 1989; Delegado de los Exalumnos Salesianos de 1989 a 1998, Director de Comisión Inspectorial de Comunicación Social (CICS) de 1995 a 1997, Director de Boletín Salesiano de 1994 a 1998, Fue Auxiliar en las Parroquias Salesianas y de la Pastoral de la Iglesia de Santa Inés. Dirigió la Construcción de la Capilla de María Auxiliadora en el Oratorio Festivo de Huipulco y construyo el ala Norte del Colegio Salesiano de Santa Julia. Sus últimos años formó parte de la comunidad del Instituto Don Bosco teniendo como directores al P. Benjamín Porfirio SDB, posteriormente al P. Gabino Hernández Paleta SDB y en estos últimos años de su presencia entre nosotros al P. Jorge Barrera Ramírez SDB a quien le correspondió atenderlo en sus últimos días.

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