¿Te falta algo?

ruedaCuenta la historia que había una rueda a la que le habían quitado un trozo triangular. Por lo cual sintiéndose incompleta se dispuso a buscar la pieza que le faltaba.

Como en su actual estado, sólo podía rodar muy despacio, se puso a contemplar las bellas flores que había en el camino; conversó con los gusanos y disfrutó de los rayos del sol. Encontró muchas piezas, pero ninguna era la que le faltaba, así que las hizo a un lado y prosiguió su búsqueda.

Un día por fin encontró una pieza que le venía perfectamente. Entonces se puso muy contenta, pues ya estaba completa. Se colocó el fragmento que encajaba perfectamente y volvió a ser una rueda perfecta que podía rodar con mucha rapidez. Ahora su andar era tan veloz, que ya no se detenía a ver las flores o a charlar con los gusanos. Cuando se dio cuenta de lo diferente que parecía el mundo cuando rodaba tan a prisa, se detuvo, dejó en la orilla del camino el pedazo que había encontrado y se alejó rodando lentamente.

Muchas veces estamos como esa rueda, sentimos que algo nos falta y vamos por la vida buscando aquello que nos completará. Podría tratarse del pago de una deuda, un problema de salud, la falta de una pareja, estudios que no terminamos por diferentes circunstancias y muchas cosas más. Aunque no es algo que impide continuar nuestra marcha, es molesto.

Dios quiere que le contemos con toda confianza qué es lo que nos hace falta, como a un buen amigo. Si bien Él ya sabe qué necesitamos quiere escucharlo de nosotros.

Muchas veces, nosotros creemos saber qué es lo que necesitamos y vamos por la vida buscando eso, nos enfocamos tanto en esa pieza faltante que perdemos de vista todas las demás bendiciones que Dios nos da día a día. Nos olvidamos que Él ya nos conocía antes de nacer y que todos nuestros días están registrados en su libro.

“Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara. Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios. ¡No se pueden enumerar! Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena!” Salmos 139: 16-18

Hay oportunidades en las que Dios no nos da inmediatamente lo que le pedimos porque sabe que una vez que conceda ese anhelo, nos soltaremos de su mano y caeremos en el error de creer que ya no lo necesitamos y que todo podemos lograrlo por nuestra cuenta. Por eso, primero quiere trabajar con nuestras vidas, no nos está castigando, nos está formando para que cuando recibamos lo que tanto anhelamos podamos reconocer que es de Él la bendición.

No renuncies a tus sueños pero tampoco te enfoques sólo en lo que te falta, cuéntale a Dios confiadamente lo que necesitas, lo que tu corazón anhela y disfruta del viaje y de todas las bendiciones que Dios tiene para ti. Recuerda que sus planes siempre son mejores que los nuestros y que Su tiempo es el indicado.
Publicado por: Ana María Frege Issa CVCLAVOZ
http://cvclavoz.com/devocionales/la-parte-que-nos-falta/

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