¡Que pena Tener tanto!.. y no tener nada

evangelio-29-septiembre-de-1013-colorMuchas veces al encontrarnos con personas que tienen mucho y son bastante desconsideradas, tendemos a pensar ¡Dios no ha sido justo! Le da mucho a quien tiene y encima ese no da a otros…

También pensaban de esa forma muchos judíos de la época de Jesús (por ejemplo). Y a ellos les cuenta la parábola del rico y el mendigo que mueren (san Lucas 16, 19-31   ) Es cierto que pensar en un premio o castigo después de la muerte es para muchos esperar mucho tiempo y para otros (no creyentes) una “droga” para calmar a los pobres y doloridos, tal vez repensando el evangelio del domingo pasado podamos ver un poco más allá, en la parábola del administrador astuto, nos encontramos con alguien que tiene mucho y aunque nada es suyo lo a marroca para él como si lo fuera y en esa actitud le quita a quienes tienen menos. Enterado el verdadero dueño de las cosas decide pedirle cuentas y echarlo, es entonces cuanto este hombre cambia de actitud y piensa en quienes están oprimidos.

¿No será que Dios, verdadero dueño de todo, está esperando que cambien de actitud los que tienen para no tener que echarlos? ¿No será momento para que los que más tienen repartan un poco por si caen en desgracia, antes que sea tarde?

¿No será momento de que me compadezca de quienes tienen mucho y trate de que vean por donde van antes que sea tarde?

Por otra parte, te comparto una parte de una homilía  sobre el Evangelio de este fin de semana que también me parece muy importante de reflexionar.

“Yo diría dos cosas o tres para la enseñanza de hoy. La primera: La Eucaristía es para todos, no dejemos de acercarnos a la Eucaristía porque nos consideramos indignos, pecadores, porque eso siempre va a ser así, nunca vamos a ser dignos de recibir al Señor mismo, Él nos entrega su propia vida, nos invita a su mesa. Eso es lo primero. Y lo segundo es que sí nos dice: “Yo estoy en el hermano que está necesitado”, ahí sí. Por eso yo creo que lo importante es descubrir que el Señor se nos acerca y nos brinda la posibilidad para nuestra salvación allí en el hermano necesitado. Todo lo que le hiciste al más pequeño de los míos a mí me lo hiciste. El Señor está ahí. Y en el atardecer de la vida vamos a ser juzgados no por haber recibido mal la comunión, sino por negar la mano al hermano necesitado. Yo estaba ahí. Así que fíjense como la Palabra va iluminando nuestra vida, este rico banqueteador, que vivía la gran vida no es algo tan lejano de nosotros. Cuando nos olvidamos del hermano, somos tan iguales que ese rico epulón que vivió su vida olvidándose de que en la puerta lo tenía a Lázaro. Cuando se acordó de Lázaro ya era muy tarde. Entonces, tenemos la Palabra que ilumina nuestras vidas, tenemos al hermano necesitado, allí presente y tenemos la Eucaristía que va sanando nuestro interior que es la vida nuestra porque es Dios mismo que se nos da.”

Muchas Gracias a Quiero Ver y Odres Nuevos por el material!!!

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