El Sufrimiento, Dios y los hombres

fortea

El sufrimiento y el dolor son interrogantes (misterios) que seguramente se develaran por completo luego de nuestra muerte. Sin embargo diferentes situaciones en la vida nos van permitiendo develar o conjeturar algunas cosas. Hoy quiero presentar algunos párrafos de varios post del padre Fortea sobre este tema:

¿Por qué el Señor permite sufrimientos que parecen ir más allá de lo razonable? En otro tipo de sufrimientos, da la sensación de que el mal proviene de la parte satánica que puede desarrollar el ser humano: los campos de concentración por ejemplo, la mafia, un interrogatorio en un gulag. Pero hay otros sufrimientos que provienen de la naturaleza.

Sufrimientos que sucederían de tanto en tanto aunque todos los hombres fueran santos. Y, además, estos sufrimientos muchas veces son tan ciegos y crueles como los provocados por los hombres. Digo ciegos, porque a veces parece que la maquinaria de la crueldad sea completamente ciega al dolor de ese ser humano.

Este tipo de hechos, nos cuestionan cómo un Ser Infinito puede permitir tal intensidad de horror. Pero, al mismo tiempo, entendemos que la existencia de un Ser Infinito es lo único que permite tener esperanza de una remuneración posterior.

Aunque yo tengo fe, tengo que ser honesto y preguntarme: cómo Dios puede permanecer silencioso ante la muerte de cuatrocientos seres humanos devorados por tiburones.

Reconozco que Dios, a veces, prueba nuestra fe. Y lo digo desde la fe. Dudé si escribir el post. Pensé que podía hacer daño a almas sencillas. Pero también es verdad que esta pregunta resuena con impresionante fuerza en la misma Biblia. Job es su mejor ejemplo.

El mal en grado extremo de crueldad nos lleva a cuestionarnos el silencio de Dios. Pero con toda sinceridad reconozco que ese mismo mal, en la misma medida de su crueldad, grita con fuerza que la única solución es que exista un Dios que remunere.

Veamos otro caso…

Varios medios de comunicación han publicado que un determinado sacerdote había dicho que es un castigo divino el cáncer que padece un famoso político.

Hoy, varios días después, he visto el vídeo original donde ese cura hacía las declaraciones. Lo primero que hay que aclarar, en honor a la verdad, es que ese sacerdote no decía exactamente lo que los medios de comunicación han puesto en su boca.

Sin entrar en el tema de la persona de este sacerdote y sus declaraciones, pues ya tiene su obispo que es el que se encargará de hacerle las correcciones que considere oportunas, sí que me parece interesante reflexionar sobre el tema del castigo divino.

Los que creemos en la Biblia, creemos que Dios castiga. Ahora bien, es muy delicado decir que alguien en concreto ha sido castigado por Dios. Una cosa es creer de forma genérica en el castigo divino, y otra muy distinta es afirmar: esta persona ha sido castigada.

Tal cosa, y veces no sin riesgo, se puede afirmar de grandes genocidas y opresores de pueblos. Uno puede reflexionar acerca de que el fin de la vida de personas como Hitler, Himmler, Mussolini y otros, tiene rasgos que hacen pensar que se cumplen las palabras de la Escritura acerca del castigo del mal en la tierra hacia este tipo de personas que son ejemplos consumados e indubitables del mal.

Esto no excluye otros pequeños castigos divinos en la vida de cada ser humano, castigos entendidos como corrección. Como un padre que trata de mostrar el camino a su hijo. En ese sentido, todo en la vida, todo, forma parte de una pedagogía amorosa de Dios.

Pero, volviendo al tema inicial, no tengo ninguna razón para pensar que ese político haya sufrido un castigo divino. Por el contrario, juzgar a la ligera sobre un tema tan serio como quién es o no castigado por Dios, sí que puede ser un pecado.

Nosotros los creyentes debemos amar a todos. No condenamos a nadie. Recordamos cuál es la Ley de Dios. Pero cada uno después toma su decisión. Nosotros no somos tiranos de las conciencias. No somos dictadores de la moral. Somos lectores de la Palabra. Recordamos a nuestros hermanos qué dice la Palabra. Pero nuestra labor no es condenar, sino amar, tratar de comprender, ser padres con todos.

Normalmente, cuánto menor es la inteligencia y el entendimiento de alguien, más proclive es uno a adjudicar castigos divinos a todo el mundo. Resulta llamativo esa tendencia a pedir el castigo para los demás, quedando uno mismo a salvo de esa justicia estricta.

Este tipo de personas se suelen mostrar muy insatisfechas con Dios. Les parece que Él tarda mucho en dar a cada uno su merecido.

Pero Dios es tan bueno que si le pedimos con arrepentimiento, muchas veces hace que no tengamos que sufrir esas consecuencias en toda su dureza. E incluso aunque el malvado no se lo pida, Dios a veces hace que se amortigüe la dureza de esas consecuencias.

Así es Dios. Más bueno que nosotros

Y veamos un caso en el que pareciera a todas luces que Dios castigo aquí en la tierra…

El juez Freisler de la Alemania Hitleriana parecía un presidiario. Mientras que sus acusados, tenían el rostro de hombres decentes y honestos. Por su tribunal pasó lo mejor de Alemania. Qué ironía. El juez y el reo.

Fue un juez el que me habló de este juez nazi, y me mandó interesante información. ¿Qué fue de la existencia de este juez, cuando el III Reich se derrumbó?

El 3 de febrero de 1945 se encontraba juzgando en Berlín al teniente Fabian von Schlabrendorff; Le señaló que le mandaría directo al infierno, a lo que von Schlabrendorff le respondió que con gusto le permito ir delante. Antes de que terminara la audiencia, se desató sobre la ciudad un bombardeo aéreo de los aliados tan repentino que impidió evacuar la sala. Tras el bombardeo, Freisler fue encontrado muerto debajo de una columna con el expediente de Schlabrendorff en su mano.

Fue el mayor bombardeo que sufriera Berlín desde el comienzo de en la guerra; gran parte de la infraestructura del centro de la ciudad resultó destruida y se suspendieron los servicios de luz y agua. Desde la calle Prinz Albrechtstrasse hasta la estación de trenes Anhalter Bahnhof Berlin estaban todos los edificios en llamas.

El juez Harry Haffner (1900-1969) que sucedió a Freisler en la causa absolvió a Fabian von Schlabrendorff por falta de evidencias.

Según Luise Jodl, la viuda del general Alfred Jodl, cuando su cadáver fue llevado al hospital de Luetzow alguien exclamó: Es el veredicto de Dios. Freisler fue enterrado en el mausoleo familiar de la manera más anónima, y sus dos hijos dejaron de utilizar el apellido tras su muerte.

Conclusión: ¿El Altísimo no nos habla a través de la Historia? Fue Dios quien dijo en la Biblia: Mía es la venganza.

El blog del padre Fortea pueden encontrarlo en: http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.ar/

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