Iniciando el Camino en la montaña – Día 1

Tribu cubierta de barro y ceniza

Tribu cubierta de barro y ceniza

Hoy comienza la Cuaresma, un camino de 40 días para retomar la dirección perdida en el camino.
Este año quiero imaginar ese camino como en una montaña, principal lugar de encuentro con Dios para el pueblo judío en tiempos de Jesús.
Y en este inicio del camino quiero republicar un post de años
anteriores.
Hoy me encontré con un grupo de indígenas que tienen una costumbre muy antigua y extraña, que según parece se la enseñaron Jesuitas que evangelizaron la zona hace ya mucho tiempo.

Estos indígenas pertenecen a la Tribu Trinitaria y cuando los
encontré, estaban cubiertos de barro, de pies a cabeza. En un
principio eso no me llamó mucho la atención porque podría decir que aunque algo exagerado y hasta de televisión, está dentro de la imagen que suelo hacerme de un indio que sigue viviendo como sus ancestros.
Sin embargo, cuando encontré la oportunidad, no pude evitar preguntarle a que se debía esa forma de cubrirse, y ¡aquí si vino mi sorpresa!.

El miércoles de ceniza, una hora antes de celebrar la Santa Misa, los hombres de la tribu (adolescentes y adultos) danzan mientras se cubren unos a otros con ese barro, y lo hacen para recordarse la sentencia de Dios que dice: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”
(Génesis 3, 19).

Pensando luego durante mi camino, se mezcló, quien sabe porque en mi mente con aquella cena en la que estaban todos de fiesta y en un momento entró una mujer llorando y se puso a los pies del agasajado y mientras besaba sus pies, lo bañaba con un perfume muy caro con aroma a nardos.

Recuerdo que todos se miraron extrañados y en un momento cuando el dueño de casa hubo reaccionado, con una seña a sus empleados, intentó echarlos y el agasajado lo impidió y les dijo a todos algo que los dejó pensando. “A los pobres los van a tener siempre –dijo leyendo las mentes de todos- a mí, ya me falta poco, y ella me esta preparando para mi partida…”

Como muchas veces me pasa, me pregunté porque se había venido esto a mi mente en relación con aquellos indios, y poco a poco han ido fluyendo dos ideas centrales.

1-En el mundo en que vivimos encontrar aquellos hombres sencillos que quieren tener tan presente la muerte y el sacrificio, es tan extraño como aquella mujer que se animó a romper con todas las normas de la época e irrumpir en una fiesta ajena tal y como lo hizo.

2-Aquellos indios que parecían “Gigantes de Chocolate caminando” que realizan una ceremonia semejante y luego participen en esas condiciones de una misa, me hace pensar sobre algunas estructuras acartonadas en las que suelo caer por quedarme en el rito olvidando lo esencial y lo que el rito quiere recordarme. Entiéndaseme bien, el rito no esta mal y debe ser respetado, pero estos hombres en ese estado tienen en claro el mensaje de las cenizas y no lo toman a la ligera, nuevamente rompen reglas sin importar el que dirán, como aquella mujer, pero para llegar a lo profundo y hacerse carne del mensaje que Dios tiene para darnos en ese momento.

Nos vemos en la próxima parada si les parece.

Este post se basó en: Gigantes de chocolate

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